viernes, 27 de junio de 2008

El domingo

Hoy voy a contaros lo que sucedió este domingo. En una ocasión anterior fuimos a ver los barbos a la desembocadura de uno de los muchos arroyos que llegan al Tajo por esa zona, en esta que ahora os cuento fuimos a la garganta cerca de las piscinas, y bajamos pescando el río unos 400 metros.





Mucho cacho, alguna boguita y pequeños barbos mordieron ávidos los asticot y lombrices que usamos como cebo. El equipo que utilizamos fue unas cañas de lance ligero muy sensibles (Shimano Catana) con una veletita pequeña y un anzuelo del #14.

Pasamos un buen rato pescando pescadito hasta la tarde, cuando decidimos probar suerte con las carpotas del embarcadero.

5 comentarios:

Barbux dijo...

Pero por donde llevas a tu novia chavalllllllllllllllllllll¨. Si parece la jungla del Amazonas entre culebras arañas y demas.
Bueno lo importante es divertirse como se ve que lo haceis. Un saludinnnnnnnn

Raúl dijo...

Joer, yo pensaba lo mismo. "estoy en la selva", jajaja.

Fue una pasada, con muchisima pesca (minitalla claro), y pese a todo, quedé gratamente sorprendido cuando mi Mª José me dijo que le había encantado aquella modalidad de pesca.

Lo siguiente por lo tanto, a por los barbos del cofio, un entorno parecido, pero con bichos de hasta 2 kilos. Sencillamente impresionante.

Un saludo!

luis guerrero dijo...

Se ve que es un río precioso. Andabais como niños con zapatos nuevos descubriendo cada animal y cada rincón. Esa es la clave de nuestra afición.
Saludos y a ver esos barbos.
Suerte

Raúl dijo...

Es fantástico poder disfrutar de lugares así, y tienes razón, son esos "momentos" los que hacen de la pesca algo extraordinario.

Mañana vamos al pantano de San Juan un amiguete y yo, los barbos en río tendrán que esperar un poco.

Saludos.

Anónimo dijo...

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